El transbordador espacial Challenger realizaría una última misión a causa de una explosión a los 73 segundos posteriores del despegue, el día 28 de enero de 1986. Sus siete tripulantes murieron, entre ellos una maestra que había sido seleccionada en un programa especial.
La cabina quedó intacta a la explosión, pero el choque con el océano luego de caer 15 kilómetros la desintegró. Se piensa que por lo menos cuatro de los astronautas estaban vivos al momento del impacto.
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